Detesto los cómic y películas de nazis. Lo paso fatal. No puedo con ellos. Me paso todo el rato pensando qué hubiera hecho yo en ese momento y en esa sociedad y como no tengo un ego a prueba de cañonazos pues no creo que hubiera hecho nada diferente a lo que hicieron millones de personas. Procuro evitar, si puedo, leer libro o ver películas. Sé que es algo obligado que debemos hacer todos, creo que debiéramos ver un campo de concentración una vez en la vida, pero eso no deja de ser algo doloroso.
A pesar de esa prevención vi "Los falsificadores", "La deuda", leí "El niño del pijama a rayas", "Si esto es un hombre", así que de vez en cuando me salto ese bloqueo y participo del recuerdo de alguna de las maneras que nos ofrece la cultura occidental.
El cómic me ha gustado. Mucho. El dibujante nos presenta dos niveles de información, la actual y la del pasado. Los dos están realmente unidos, somos el resultado de todo lo que fuimos. Y en el caso del padre del dibujante esos hechos son tan poderosos que todo queda marcado por ello. El hombre que es capaz de sobrevivir en las peores condiciones puede ser después el que amargue el día a día a otra persona, incluso a su familia al completo.
El reflejo de la época de entreguerras es estupendo pero esa espiral de humo que va cegando toda Europa no es tan novedosa, al menos en mi caso, porque ya sabes todo lo que está por venir. Así que "esto es malo pero lo que viene es peor, sigue leyendo y lo verás" siempre lo tengo en anticipo mental y no dejo espacio a la sorpresa. Eso quizá mataba un poco la graduación de la información ofrecida por el autor pues casi siempre sabía, más o menos, lo que podía acontecer. No conocía los detalles pero si los hechos vitales. Aunque nuestra vida no son esas líneas generales que marca la Historia, la sucesión de detalles es nuestra vida y eso siempre era novedoso en el cómic.
Ese personaje lastimado por fuera pero rocoso por dentro decidido a vivir contra viento y marea es a veces entrañable pero otras veces es detestable. El protagonista pasota con una difícil relación con su padre es un reflejo fiel de las relaciones paterno filiales. Y la figura ausente de la madre, crucial, quemada en sus recuerdos importantes y presente en los superfluos. La familia, como un organismo vivo que a veces ayuda y a veces entorpece. Y ante todo las decisiones tomadas en cada momento que en una Europa convertida en un manicomio daban como resultado la vida o la muerte sin saber nunca en que lado de la balanza estabas depositando tu destino.
Hay que leerlo.
Lenguado Empanado.
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