martes, 25 de octubre de 2016

Maus. Fuera de tiempo.

No asistí a la reunión del siguiente cómic. La propuesta de Maus me pareció lógica, es uno de los cómic estrella y uno de lo argumentos de la madurez del tebeo, para quien le haga falta justificar que lee tebeos.

Detesto los cómic y películas de nazis. Lo paso fatal. No puedo con ellos. Me paso todo el rato pensando qué hubiera hecho yo en ese momento y en esa sociedad y como no tengo un ego a prueba de cañonazos pues no creo que hubiera hecho nada diferente a lo que hicieron millones de personas. Procuro evitar, si puedo, leer libro o ver películas. Sé que es algo obligado que debemos hacer todos, creo que debiéramos ver un campo de concentración una vez en la vida, pero eso no deja de ser algo doloroso.

A pesar de esa prevención vi "Los falsificadores", "La deuda", leí "El niño del pijama a rayas", "Si esto es un hombre", así que de vez en cuando me salto ese bloqueo y participo del recuerdo de alguna de las maneras que nos ofrece la cultura occidental.

El cómic me ha gustado. Mucho. El dibujante nos presenta dos niveles de información, la actual y la del pasado. Los dos están realmente unidos, somos el resultado de todo lo que fuimos. Y en el caso del padre del dibujante esos hechos son tan poderosos que todo queda marcado por ello. El hombre que es capaz de sobrevivir en las peores condiciones puede ser después el que amargue el día a día a otra persona, incluso a su familia al completo.

El reflejo de la época de entreguerras es estupendo pero esa espiral de humo que va cegando toda Europa no es tan novedosa, al menos en mi caso, porque ya sabes todo lo que está por venir. Así que "esto es malo pero lo que viene es peor, sigue leyendo y lo verás" siempre lo tengo en anticipo mental y no dejo espacio a la sorpresa. Eso quizá mataba un poco la graduación de la información ofrecida por el autor pues casi siempre sabía, más o menos, lo que podía acontecer. No conocía los detalles pero si los hechos vitales. Aunque nuestra vida no son esas líneas generales que marca la Historia, la sucesión de detalles es nuestra vida y eso siempre era novedoso en el cómic.

Ese personaje lastimado por fuera pero rocoso por dentro decidido a vivir contra viento y marea es a veces entrañable pero otras veces es detestable. El protagonista pasota con una difícil relación con su padre es un reflejo fiel de las relaciones paterno filiales. Y la figura ausente de la madre, crucial, quemada en sus recuerdos importantes y presente en los superfluos. La familia, como un organismo vivo que a veces ayuda y a veces entorpece. Y ante todo las decisiones tomadas en cada momento que en una Europa convertida en un manicomio daban como resultado la vida o la muerte sin saber nunca en que lado de la balanza estabas depositando tu destino.

Hay que leerlo.


Lenguado Empanado.

martes, 4 de octubre de 2016

Tercer asalto: Maus

Tenía que llegar.

Cómo hacer un grupo de lectura de cómics sin pasar por los clásicos, pensé. Y, después de Watchmen, una de las opciones más claras era Maus, que además nos permitía alejarnos de los superhéroes (de momento).

Recuerdo que la primera vez que lo leí no esperaba mucho. Pensaba que era un tema tantas veces tratado que ya es difícil aportar algo. Sin embargo, terminé encantado.

No sólo me parece que trata el tema del Holocausto de una manera más cruda y realista que bastantes otras películas, a pesar de basarse en el punto de vista de una sola persona, sino que la forma de contarlo y los saltos en el tiempo ayudan a hacerlo mucho más ameno y a comprender un poco más a Vladek, ese protagonista que puede dar tanta rabia o pena, dependiendo del momento.

Completar este tebeo llevo bastantes años a su autor, Art Spiegelman. El éxito de la primera parte y sus dudas éticas también están reflejadas en varios momentos, al igual que algunos detalles autobiográficos (en forma de cómics dentro del cómic principal, para gozo de Lenguado Empanado). También hubo polémicas, como la poca gracia que hizo que los polacos no judíos aparezcan como cerdos, la crítica acerca de que separar los personajes por especies animales reforzaba la idea de que esas personas eran distintas, etc.

El cómic está además, lleno de detalles estupendos. Por ejemplo, los hilos de las caretas cuando unos personajes se hacen pasar por otros.

En fin, ahora toca que comenten un poco los demás miembros del grupo. Queda eximido de la obligación Lenguado Empanado, por su compromiso con este blog. Aunque, ya que faltó a la reunión, no estaría más saber su opinión.