martes, 10 de abril de 2018

Muerte. El alto coste de la vida.

Nos juntamos el 31 de marzo para hablar de este cómic. Elegido un bar llamado Tomate para almorzar, insisto en que en mi pueblo se le llama así. Como era Semana Santa estábamos muy pocas personas en el local. Cada uno se pidió lo que le pareció bien y tuvimos la conversación.
Estábamos 7 y nos lo habíamos leído 6 de los presentes.  En líneas generales les gustó a todos. Yo me lo leí a toda carrera dos noches antes de la reunión. Lo leí en línea de forma pirata, tenía pensado  ir a la biblioteca pero me pasó de casi todo. Así que si me sale un virus brutal y se carga el ordenador les reclamaré parte del destrozo a los demás.
Tenía intención de ponerlo a parir pero no puedo.
Me ha gustado y mucho más de lo que esperaba. No conocía nada del autor y tampoco había leído nada de la línea general de la que proceden varios personajes: Sandman. No representa un problema el desconocimiento de los otros comics, yo lo he disfrutado (es un decir) de igual modo.
El argumento no es que sea alucinante pero tiene una idea buena y lo desarrolla bien. Discrepé en un hecho fundamental. Yo creo que el chaval está muerto (no reviento nada porque pasa en la tercera hoja) pero mis compañeros me decían que no. Las peripecias de los protagonistas son interesantes, rápidamente te quedas enganchado. Es muy curioso la cuestión de pagar o no por conseguir las cosas. El detalle de las dos monedas es muy bueno. Hay macguffin en forma de corazón perdido. Los secundarios enloquecidos son parte importante del desarrollo. A uno de ellos yo lo equiparaba con el Holandés errante. Está incluido dentro de esta línea de magia o divinidad alternativa que se lleva tanto.
El dibujo no es la monda pero en su simplicidad atrapa. El color tiene unos tonos muy apagados. Y los personajes están caracterizados muy bien con dos detalles.
Lo encuentro muy recomendable.


Lenguado Empanado.

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